Arxius

Monthly Archives: Juny 2012

Aquesta entrada forma part d’un intent de radiografiar històries personals entrellaçades amb la Plaça de les Navas i d’anar recol·lectant relats que ens anclin a un temps referit a un espai concret. Es tracta de dissipar les boires dels anys per recordar usos i distribucions que ens confrontin amb el present.

Margarita va néixer a Barcelona a la década dels anys 40. Era una Barcelona de posguerra, fatigada, en recontrucció física i anímica. La Margarita, com tants altres, és filla de migrants. Va créixer al Poble sec, concretament en un pis amb balcó cap a Navas, quan la plaça tenia poc a veure amb l’actual; amb la majoria d’edat, s’en van anar del barri; i després d’haver-se jubilat, va tornar-ne a casa dels seus pares -on ens acull-, avui amb ascensor i encara amb la fraternitat de conèixer alguns veïns. Amb els fills ja grans, viu sola; és una dona independent, moderna, com sempre ha volgut ser-hi.

La Margarita ens explicà cotidianitats oblidades, modes de susbsistència i relacions que esdevingueren a la plaça de la seva memòria. A més a més, amb la seva càmera fotogràfica analògica va reconstruir el periode d’obres, generant increïbles muntatges que aporten valor afegit a una pespectiva documental:

montaxe

Algunos vecinos nos han contado el uso que hacían de la antigua plaza. Jonathan nos habló de los partidos de fútbol que jugaba allí, de pequeño, pero también de la presencia de otros chicos mayores con los que compartía el espacio. Estos no jugarían al fútbol; eran los que se sentaban en los bancos de más arriba. Y representan, en su relato y en el de otras personas, una suerte de alteridad turbia. Fueron en buena medida la coartada simbólica para remodelar el lugar. Josep, vecino e historiador del barrio, nos explicó por ejemplo que cuando los vecinos de la Plaça de Santa Madrona, muy cercana, comenzaron a organizar “sopars a la fresca”, forzaron que el trapicheo de drogas se desplazase a los bancos de Navas. Esa imagen de “juventud conflictiva” todavía se maneja y se teme:

“¿Cuánto hace que me intentaron robar a mí allá arriba? Tendría 9 o 10 años… Aunque éstos eran ecuatorianos y tal… ¿Sabes, en la esquina donde está el paquistaní? ¿Que se sientan ahí, en un banco? Pues ahí. Tú date cuenta que si ven que esta plaza es mejor, bajarán. Por ejemplo ahí, en el Maillo. ¿Lo conoces, que hicieron varias redadas? Pues esos, cuando eran jóvenes, son los de la foto. No te digo todos, pero la mayoría, eran éstos cuando eran más jovencillos” (Jonathan).

La primera fotografía la encontramos en el Arxiu del Districte y muestra unos jóvenes en la puerta del Bar Maillo. Por la fecha en que está tomada, difícilmente pueden ser los que comenta Jonathan. La segunda imagen se sacó durante una castañada en Brisas do Sil (el bar de la familia de Jonathan); “son estos”, señala al fondo. Al ampliarla (en la parte de arriba), detrás de los retratados en primer plano aparecen unas siluetas que sugieren la presencia de cuatro jóvenes sentados. No deja de resultar paradójico el contraste: por un lado, la fortaleza de los discursos acerca de “ellos”, y por otro, su absoluta inestabilidad visual. Porque “ellos”, en esa imagen, son poco más que sombras.